Pole dance y a dormir

Una vez más estoy de vuelta en el blog para contaros un poco lo que voy haciendo, la verdad que debo pediros disculpas por no estar más pendiente de contaros cosas pero la verdad es que cuando no estoy de overbooking, estoy con una desgana en el cuerpo que me lleva a estar en la cama durmiendo sin hacer nada durante días e incluso semanas.Y es precisamente esa desgana cuando no estoy saturada de cosas que hacer la que me ha llevado a tomar una serie de decisiones en mi día día como por ejemplo dejar de fumar, que no os voy a mentir algún cigarro tonto me he fumado en éstas tres semanas, pero que en ningún caso se convierte en un renganche.

También me he dado cuenta de que necesito ocupar mi tiempo en hacer cosas que llenen en mi aquellos lugares en mi psique que he ido dejando vacíos en éstos cinco años. Uno de esos huecos lo ocupó la gimnasia rítmica durante mi infancia, sin querer pecar de soberbia fui de las primeras niñas que pasó de entrenar en el colegio a entrenar en el equipo de gimnasia rítmica de Gijón. No obstante no duré mucho, no por falta de talento si no de disciplina (y es que lo de la falta de disciplina viene desde antes de cumplir 11 años) así que tras una tarde entera en la misma esquina del pabellón haciendo giros pasé a odiar a mi entrenadora y a dejar la gimnasia rítmica. Lo cual ha hecho que durante años tenga el mismo sueño recurrente: Volver a hacer gimnasia (si hay alguna gimnasta leyéndome, seguro que me entiende) Y es que la rítmica se lleva siempre dentro.

Dejé de practicar gimnasia con 7 u 8 años, ahora mismo no lo puedo recordar con claridad. Hace un par de años (antes de dedicarme al trabajo sexual) pregunté en mi gimnasio si podía hacer algún tipo de actividad que me ayudase a recuperar la flexibilidad que había perdido en todos esos años, pero no me supieron ayudar, no tengo claro si por desconocer el pole dance, si por no poseer de barras en el gimnasio. En cualquier caso la sensación fue la cuestionarme su negativa e indagar en internet.

Pero en aquella época tenía 2 trabajos (trabajaba en un bar como camarera y en centros comerciales haciendo promociones de ‘sistemas de purificación ambiental, que no aspiradoras’ y un montón de cosas que estudiar, así que para entrenar me quedaba un tiempo limitado a la hora de la comida (a modo de reflexión, el trabajo asalariado es mierda)

Así que me olvidé de seguir indagando. Luego llegué a Barcelona a mi estancia séneca (De esto hace 2 cursos académicos) y encontré una academia de Pole Dance en Barcelona realmente me informaron genial, pero nuevamente mi indisciplina y desorganización me llevó a ir dejando pasar el momento de empezar las clases.

Hasta que hace unas 3 semanas decidí mandar un email a Pink pole dance Asturias y concertar una cita para iniciar las clases. Apenas llevo 3 clases, y voy avanzando pese a que mi coordinación no es demasiado buena, poco a poco entrenando voy obteniendo resultados, para que os hagáis una idea, el primer día no conseguía subir por la barra y alcanzar el techo. A la tercera semana lo conseguí hacer. En mi primera clase de flexibilidad a penas me quedan 5 centímetros para llegar al espagar con mi pierna buena (tras calentarla claro).
No obstante y esto es una advertencia para aquellas personas que quieran empezar a pole dance: Hace moratones en el cuerpo hasta que el mismo se acostumbra a ejercer presión con la barra, así que si como yo tenéis que guardar las apariencias, no lo hagáis o tras la clase intentad poneros cremas que ayuden a deshacer el hematoma. Así que cuando las escenas que acabo de grabar en Budapest veáis que grabo con calcetines o medias tipo liguero es para tratar de ocultar los moratones que tengo en las piernas fruto de mi nueva afición.

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